Previsión financiera para (auténticos) imprevistos: acOnseguir con la AECC

Hay situaciones en las que nos recuerdan cruelmente la relevancia que tiene la salud. En el momento que la perdemos, el resto de temas suelen pasar a un segundo plano. Sin embargo, hay varios elementos que pueden ayudar a soportar mejor una enfermedad de importancia. Desde un punto de vista económico, una buena previsión financiera sería uno de ellos.

Me inspiro para redactar esta entrada en una charla que preparamos para miembros de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Como mencionaba en un artículo anterior, la mayoría de sucesos que llamamos “imprevisto” en realidad no son tales. Pero una enfermedad de esta magnitud sí lo es. Los coches se estropean un día u otro. Los electrodomésticos también hay que reponerlos antes o después. Ahora bien, casi nadie espera sufrir una enfermedad grave que lo pueda llegar a cambiar todo.

Previsión financiera para una crisis de verdad

Un suceso similar a una enfermedad así puede tener dos fatales consecuencias para las finanzas personales:

  1. Puede que los ingresos disminuyan. A menudo los tratamientos médicos que son inherentes a esto provocan que se produzca la baja laboral. Si el enfermo es trabajador por cuenta de un tercero, la reducción es lo suficientemente significativa como para que se note bastante. Para sueldos muy altos o trabajadores autónomos que coticen mínimos, esta reducción puede ser casi dramática.
  2. Probablemente se producirán más gastos. Con frecuencia se pide a los pacientes una alimentación más sana o incluso ecológica. Esto es caro. También lo son medicamentos que no queden cubiertos por la Seguridad Social. O terapias suplementarias y prótesis diversas.

El vídeo que ha preparado la AECC nos aporta una buena base de conocimientos al respecto.

Adelantarse a los acontecimientos: la previsión financiera

Comenzaba la charla con dos elementos de toma de conciencia. Estos nos ayudarán a estar mejor preparados ante cualquier tipo de auténtico imprevisto.

Necesitamos provocar que lo que deseamos pase

Si queremos ir de vacaciones a, por ejemplo, Roma, dedicaremos un buen número de horas a planificarlo. No nos presentaremos en el aeropuerto el día del viaje a ver improvisadamente qué vuelo podemos tomar. Tampoco llegaremos a la ciudad sin tener asegurado el alojamiento.

Es curioso como tenemos bien asumido que para que unas vacaciones sean un éxito hay que planificarlas. Por el contrario, para otros temas tanto o más importantes que éste no dedicamos ni el tiempo ni los recursos necesarios.

Si consideramos que la tranquilidad financiera tiene un gran valor, ¿por qué no ponemos lo que haga falta para dotarnos de un buen colchón? ¿No vale la pena realizar una buena previsión financiera?

Necesitamos información y una detallada hoja de ruta para no ir a ciegas

Una vez decidido que queremos estar preparados para afrontar imprevistos graves, es imprescindible trabajar dos aspectos a los que hemos hecho referencia repetidamente a otras entradas del blog.

  1. Nos hará falta conocer de qué situación partimos: con qué ingresos contamos, qué salidas de dinero tenemos o podemos prever, cuáles son los bienes que hemos conseguido reunir y cuál es el importe de la deuda que arrastramos, en su caso.
  2. Tendremos que planificar cómo llegar donde queremos con el correspondiente presupuesto financiero. Si en el punto anterior la pregunta suele ser “qué”, ahora nos centramos en el “cómo”. Queremos saber cómo llegar a nuestro objetivo de depender de nosotros mismos, cómo hay que hacerlo.

Una previsión financiera no lo resuelve todo, pero ayuda mucho

Cuando hablamos de ciertos sucesos, el dinero es secundario. Pero también es cierto que no disponer de un cojín económico suficiente puede hacer aún más dura la nueva situación. ¿Eres consciente de ello?

¿Qué imprevistos cubre tu previsión financiera?

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