Evitemos la cuesta de Enero (hoy, antes de Navidad)

El objetivo que nos hemos marcado con esta entrada del blog es muy claro: se trata de que evitemos la cuesta de Enero, y que lo hagamos con tiempo suficiente, es decir, mucho antes de que empiecen las fiestas navideñas.

En más de una ocasión acOnseguir ha participado en entrevistas o publicaciones donde nos hemos referido a este tema. Desgraciadamente, hasta el día de hoy en todas estas colaboraciones con medios nos habían pedido consejos sobre cómo afrontar el problema a principios de Enero, cuando ya es demasiado tarde.

Una entrevista en Barcelona TV (link, en catalán) nos ha dado este año la oportunidad de comenzar a difundir la importancia de preparar la cuesta de Enero semanas antes de que nos encontremos en ella.

En esta participación televisiva decíamos que con la llegada del Black Friday se da el pistoletazo de salida a la época del año donde se consume más y, con la excusa de que es Navidad, a veces sin fijarnos demasiado.

La primera reflexión que nos podemos hacer es por qué durante estas fiestas hay que gastar mucho más de la cuenta. ¿Qué es lo que buscamos ?. En este sentido, convendría hacer un repaso a aquellos seis principios, que establecía Robert Cialdini, por los que somos muy influenciables (ver la entrada del blog sobre “La economía de la manipulación“).

Efectivamente, Navidad es quizás el momento donde tenemos más impactos que nos manipulan, y por todos los medios. Podemos poner infinidad de ejemplos al respecto, pero basta con comprobar cómo se multiplican los anuncios de perfumes o juguetes, con mirar cómo se comportan vecinos, familiares y amigos, o con como la mayoría de la población asalariada recibe una paga extra que parece que lleve un letrero encima que diga “gástame”.

En todo caso, sí es cierto que ilusiona hacer algunos regalos a la gente que amamos, o ofrecer comidas a familia y amigos donde haya comida de calidad y una mesa bien puesta. Entonces, ¿cuál es el punto de equilibrio?

Para cada persona o familia el punto de equilibrio será diferente. No obstante, si recuperamos el título de este artículo y queremos evitar la cuesta de Enero, haremos bien en prepararnos un pequeño presupuesto que nos marque cuáles son los límites de gasto que podemos asumir.

Es muy sencillo. De entrada, se trata de hacer una estimación del dinero que ingresaremos durante Diciembre y Enero, que para la mayoría serán un par de nóminas y una paga extra. Una vez hecho esto, podemos seguir por mirar en extractos bancarios o de tarjetas de crédito qué gastos ordinarios tuvimos el año pasado por estas fechas: agua, luz, teléfono escuelas, hipotecas, alquileres, transportes, cuotas de créditos, comida, etc ., gastos que no tienen nada que ver con la Navidad y que tendremos que pagar independientemente de las fiestas.

La diferencia entre estos ingresos y gastos debería determinar el techo del presupuesto para la Navidad. A partir de aquí, se puede destinar una parte a comidas, otra a adornos, y así sucesivamente, y, claro, en el momento de hacer las compras relativas a cada partida tendremos que amoldarnos a ese presupuesto. Si, además, somos capaces de destinar una última parte al ahorro, para que vayamos más tranquilos cuando nos haga falta dinero, éste será el mejor regalo que nos podremos hacer a nosotros mismos.

¿Preparamos un pequeño presupuesto para evitar la cuesta de Enero?

A veces, necesitamos un pequeño éxito para demostrarnos que hay otra manera de hacer las cosas que funciona. Estas fiestas son una buena ocasión para probarlo y, cuando comprobemos qué bien nos va, más adelante podemos intentar hacer lo mismo para todo el año.

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