Sobre refinanciación

Ayer leí en el periódico que las familias consiguen un ‘ahorro’ mensual del 65% tras refinanciar su deuda con los bancos.

Artículo en La Vanguardia

El mismo artículo explica que la refinanciación no es más que agrupar toda una serie de deudas en una sola, a un tipo de interés más bajo y a un plazo superior. La garantía del nuevo crédito es casi siempre hipotecaria.

Tal como está escrito el artículo, parece que la refinanciación sea una gran solución: las familias que refinancian pasan a pagar un 65% menos. Yo quisiera puntualizar que, desde mi punto de vista, se trata de una solución sólo para aquellos casos en los que ésta sea la única manera posible de evitar un embargo. Si hay cualquier otra forma de hacer frente a las deudas, seguro que es más barata que ésta. Hacen muy bien de poner al título del artículo ‘ahorro’ entre comillas, porque lo que hay en realidad detrás es un gasto mucho más elevado en forma de intereses.

Pongamos un ejemplo sencillo

Imaginemos una familia que debe 5.000 EUR por gastos de tarjeta de crédito que es necesario que pague en un plazo de un año con un 20% de interés. Con estas condiciones, esta familia cada mes tendrá que pagar 463’17 euros, y cuando termine de abonar la última cuota habrá pagado 558’07 EUR en forma de intereses durante el año (463’17 x 12 – 5.000).

Supongamos que la familia del ejemplo decide refinanciar la deuda, y el banco le permite añadirlo a su hipoteca a 20 años y un 5% de interés. Con estas nuevas condiciones, la cuota pasará de los 463’17 EUR anteriores a 33’00 EUR. Parece un gran ‘ahorro’, ¿verdad?. El problema es que esta cuota se deberá pagar durante los próximos 20 años, lo que significa que al final se habrán pagado 2.919 ’47 EUR en forma de intereses (33’00 x 12 x 20 a 5000), es decir, casi 6 veces más que pagando la misma deuda a un año a un interés incluso 4 veces superior. Por lo tanto, ¿dónde está el ahorro?

Nuevamente, pongamos conciencia y actuemos con responsabilidad. Si no hay otra salida, la refinanciación es una herramienta salvadora, aunque a un coste muy elevado. Si se refinancia una deuda derivada de un exceso de gasto del pasado para evitar apretarse el cinturón durante los próximos meses, conviene que estemos al corriente de lo que esto supone a largo plazo para nuestros bolsillos.

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